Menú digital con QR
El comensal escanea y ve tu menú al instante, sin descargar PDFs pesados. Tú actualizas precios, marcas agotados o subes la sugerencia del día desde el celular, en segundos.
Menú digital, pedidos directos sin comisión, reservaciones en línea y presencia en Google. Todo conectado, todo tuyo.
Hagamos la cuenta que muchos restauranteros prefieren no hacer. Un pedido de 400 pesos por una app de reparto te deja alrededor de 280. La diferencia se va en comisión.
Si haces cien pedidos al mes por ese canal, estás entregando doce mil pesos mensuales en comisiones. Ciento cuarenta y cuatro mil al año. Por clientes que, en muchos casos, ya te conocían y solo usaron la app porque era el camino más fácil.
No estamos diciendo que abandones las plataformas: son excelentes para que te descubran clientes nuevos. Lo que decimos es que el cliente recurrente no debería costarte 30% cada vez. Para eso existe tu propio canal.
El comensal escanea y ve tu menú al instante, sin descargar PDFs pesados. Tú actualizas precios, marcas agotados o subes la sugerencia del día desde el celular, en segundos.
Tu propio sistema de pedidos para llevar y a domicilio. El cliente ordena, paga en línea o en efectivo, y la orden llega directo a cocina. Cero comisión por venta.
Calendario con disponibilidad real por horario y tamaño de mesa, confirmación automática y recordatorio previo por WhatsApp para reducir las mesas que nunca llegan.
Configuramos tu ficha de Google Business y la conectamos con el sitio. Es de donde viene la mayoría de los clientes de un restaurante: gente buscando dónde comer cerca, ahora mismo.
Sistema para pedir reseñas en el momento correcto, justo después de una buena experiencia. Las reseñas son el factor que más pesa en si apareces arriba o abajo en el mapa.
Confirmación de reserva, aviso de pedido listo y recordatorios sin que nadie los escriba a mano. Menos tiempo del personal en el teléfono, más en el servicio.
Hemos revisado muchos sitios de restaurantes y los problemas se repiten casi siempre en los mismos cinco puntos.
El menú en PDF. Es el error más común y el más caro. Un PDF tarda en abrir, se ve diminuto en el celular, obliga a hacer zoom y —lo más importante— Google no puede leer lo que hay dentro. Si tus platillos están en un PDF, no existes para quien busca ese platillo.
Fotos gigantes sin optimizar. La comida entra por los ojos, sí, pero una foto de cuatro megapixeles tarda una eternidad en cargar con datos móviles. Y tu cliente está en la calle, decidiendo dónde comer, con mala señal.
Horarios desactualizados. Nada molesta más que llegar a un lugar cerrado porque el sitio decía que abría. Google también penaliza esa inconsistencia entre tu ficha y tu sitio.
Sin dirección clara ni enlace a mapas. El botón de "cómo llegar" debería ser de los más visibles del sitio. Muchos lo esconden en el pie de página.
Redes sociales como único canal. Instagram es excelente para antojo, pésimo para que te encuentren. Nadie busca "dónde comer sushi cerca" en Instagram; lo busca en Google.
Sí. Con un sistema de pedidos propio en tu sitio, el cliente ordena directo contigo y no pagas comisión por venta. Las plataformas de reparto cobran típicamente entre 20 y 30 por ciento de cada pedido; ese porcentaje se queda en tu margen. Lo recomendable no es eliminar las apps, sino usarlas para captar clientes nuevos y migrar a los recurrentes a tu canal directo.
Puede convivir con él. La ventaja del menú digital es que lo actualizas tú mismo en segundos, sin reimprimir: cambias precios, marcas platillos agotados o agregas la sugerencia del día desde el celular. Además carga rápido en el navegador, sin pedirle al comensal que descargue un PDF pesado.
En muchos casos sí, siempre que tu punto de venta permita integraciones o exporte datos. Cuando no es posible, la alternativa es que los pedidos en línea lleguen a una pantalla o impresora dedicada en cocina, que en la práctica funciona muy bien y evita capturar la orden dos veces.
La ficha de Google Business trae más clientes en el corto plazo, porque la mayoría de las búsquedas de comida son locales y muestran primero el mapa. Pero la ficha necesita un sitio detrás: es a donde manda al cliente para ver el menú, reservar o pedir. Funcionan juntas, y la ficha rinde mucho más cuando el sitio al que apunta es rápido y tiene la información completa.
Sí, con una página por sucursal: cada una con su dirección, horario, mapa y menú propio si difieren. Eso además ayuda al posicionamiento local, porque cada sucursal puede aparecer en las búsquedas de su propia zona en lugar de competir todas por la misma página.
Cuéntanos cómo opera tu restaurante hoy. Te proponemos la ruta más corta para tener tu propio canal, con precio cerrado.